Te conocí más que aquellos a los que llamás amigos.
Fantasmas rondando por años porque así lo elegiste, porque así lo quisiste.
Sé quién sos.
Sin ellos.
Sin mí.
Sin tu falsa identidad.
Solo vos. Tal cual.
Puse mi fé,
puse mi deseo,
puse mi energía,
puse mis sueños.
Nos unimos.
Fuimos familia.
Nos imaginé un futuro distinto:
mejor para vos,
mejor para mí,
mejor para los que haríamos.
Gritaba, pero no escuchabas.
Lo ignoraba, pero pesaba.
Te morías.
Yo ya no era yo.
Te ibas.
Y vos, vos no lo veías.
Te distraías a pesar de lo que te decía.
Uní a tu familia,
encendí las alarmas,
pedí ayuda.
Y... tuve que soltarte.
Como quien desgarra un pedazo de su alma en el momento,
[como quien elige salvarse a sí mismo]
Como quien debe mutilarse los oídos,
blindarse los ojos,
cortarse la lengua
y dejar de sentir.
Para respirar,
para surgir,
para volar.
Soluciona.
Nada.
Rema.
Por vos.
Por los que te aman.
Por los que te conocimos.
Por los que te hemos visto.
Lo difícil será regresar,
lo difícil está por venir.
Lo difícil es elegir,
lo difícil es mantenerse.
Re-inventarse,
Re-descubrirse.
Sos hijo de tu papá y tu mamá.
Sos nieto de tu abuelo y abuela.
Sos ejemplo a seguir,
si así lo sentís.
Acordáte de dónde venís, para saber a dónde vas.
Esto apenas empieza.