Y hacia arriba, en el cielo, solo se ven los hombrecitos que decidieron partir lejos.
Con sus historias desplegadas en las alas. Con el polvo recogido, cenizas de su memoria.
Visualmente latentes y titilantes.
Cada una de las vidas le pertenece al cielo. Tu cielo, mi cielo.
Nuestras historias enredadas al azar.
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