que pretendo encontrar,
ven y agarrame del pescuezo
y no me dejes respirar.
Hazme gritar de la emoción
antes de desmayar.
Hazme sentir tus manos gruesas
en las caderas al montar.
Hombre del pasado,
que reune los que fueron
y los que no encontré,
los que existieron
y los que dejaron de creer,
bésame y ámame
como lo hace una mujer.
Con cadencia, con soltura,
con delicadeza y sin cordura.
Clávate hasta que la vulnerabilidad nos consuma.
Una a una, ellas dos,
como mujeres salvajes que somos.
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