Sos imposible.
Sos intensidad.
Sos ojos hipnotizadores.
No callo, no hablo.
Sos ojos hipnotizadores.
No callo, no hablo.
Tus manos -me dejan sin aliento.
No pienso. Siento.
Experimento. Soy.
Estoy inmersa en vos.
Es en esta extraña conexión que flotamos por encima de las palabras.
Y la música canta de vos.
Se eleva, golpea, enfurece mi corazón despierto.
Lo tejo a mi alrededor,
suavemente apretando,
sin dejar aliento ni pensamiento.
Ni voluntad.
Y es que no puedo hablar.
No pienso. Siento.
Experimento. Soy.
Estoy inmersa en vos.
Nos tocamos para escuchar el lenguaje del aliento,
porque ahora vienes a mí,
dulce extraño familiar;
a través de los años, y el tiempo, y la vida,
y nos encontramos por fin
juntos.
Ningunas otras manos podrían estremecerme como los tuyas
y dejarme sin palabras, ni voz.
Y me asusta ser dominada por vos,
contra toda razón,
fuera de mí misma.
Yo, siempre en control, tan cuidadosa,
la que tenía todas las respuestas,
ahora tan inquieta.
Ya ni siquiera puedo pensar,
Ni siquiera puedo hablar.
Ni siquiera puedo formar las palabras para decir
Miráme para siempre, vos.
Miráme otra vez, por este instante.
Y otra vez.
Y otra vez.
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