Viento

Sentada en la banca, el alba contemplo, con ecos de guerra que rompen el cielo. Me pregunto en silencio cómo es soportar, vivir entre sombras y fingir no temblar.

Ayer tu perfume me daba la calma,
mis manos perdidas danzaban tu barba. Segura en tus brazos, el mundo callaba, y ahora esta ausencia mi pecho taladra.

Aquí cada alma su esquina ha tomado, segura de nada, pero ha simulado. Tus soplos, tu voz, tus manos, mi amor, son faros de vida entre tanto tremor.

Entiendo los ruidos que gritan, no escampan, la urgencia de amar y sentir de quien salva. Que sepas de mí, que sepas que espero, encerrado vuelo, soñando un te quiero.

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