Recordemos que somos como las nubes, la lluvia y el río acariciando la tierra.
Efímeros, pasajeros, suaves pero violentos.
Somos semillas volviéndonos árboles de sombra.
Somos fruta, somos flor, somos corazones que vuelan y albergan el viento,
somos minerales que hacen la tierra extendiéndonos por el planeta.
Hoy somos adentro como somos afuera.
Hoy somos nubes, somos sonido,
mañana seremos aves y seremos mar.
Nos movemos de un lugar a otro perteneciendo,
transformándonos y cuando regresamos al mismo lugar, todo ha cambiado.
Vivimos la vida y vivimos la muerte.
Cíclicos somos, mientras nos convertimos en posibilidades.
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